Hace poco descubrí un encantador bot con una finalidad muy singular: concienciar sobre el acoso de mujeres. Este magnífico bot, con el que puede hablarse aquí, es un brillante ejemplo de un uso específico de un chatbot. Y, aunque sus reglas no son especialmente sofisticadas, hace un excelente trabajo en el campo concreto para el que ha sido diseñado.
Aunque desde un principio, nuestro bot ha estado pensado poder adoptar diferentes personalidades, lo cierto es que hasta ahora el desarrollo estaba centrado en una única personalidad, un asistente lo más atento y completo posible. Sin embargo, este objetivo tan claramente marcado tiene el inconveniente de que tiende a ahogar la creatividad. Si tienes un bot al cuidado de tus citas, tus cuentas y tu vida en general, no resulta muy apetecible experimentar con nuevos enfoques que, en el mejor de los casos, pueden generar datos indeseables que entorpezca la consulta de los buenos, y, en el peor de los casos, pueden ocasionar la pérdida de información.

Con el fin de fomentar la innovación, estamos trabajando en una nueva función que permitirá cambiar de un bot a otro de manera extremadamente rápida y sencilla. Cada bot estará encapsulado a partir de ahora, con sus datos y los reglas en carpetas aisladas, pero compartiendo todos los datos comunes. Además, esta innovación ayudará a racionalizar los procedimientos de inicialización y esperamos que también sirva para poner a punto el editor de reglas.

Aunque todavía quedan algunos retoques, dentro de muy poco esperamos lanzar una versión de demostración con la que podremos crear nuestro propio bot y experimentar con diferentes personalidades de una manera extremadamente sencilla.