No hace falta ser programador para saber lo difícil que es elegir un nombre. Si conocemos a alguien que ha tenido un hijo, podremos hacernos una buena idea de lo complicado que puede ser porque claro, a menos que el nombre lleve diez años elegido o sea inevitablemente el del abuelo o similar, los futuros papás tendrán que dedicar un buen tiempo a bucear en libros o en internet para encontrar el nombre ideal, además de ser un tema de conversación recurrente durante todo el embarazo. Y es que no es fácil encontrar un nombre que sea sencillo pero con personalidad, ni demasiado corto, ni demasiado largo, que no te recuerde a nadie que te disguste, que sea fácil de pronunciar, etc.
Elegir un nombre para un proyecto de software es algo parecido, con la complicación añadida de que, además, suele ser recomendable escoger un nombre que se entienda en varios idiomas. Entre los muchos nombres que hemos tenido que crear en Antakira Software, probablemente ninguno nos ha dado tantos problemas como el de nuestro próximo proyecto, motivo por el que hemos utilizado de manera provisional el nombre «Proyecto QB» del que habéis leído en este blog recientemente.
Para empezar,un  problema adicional, es que muchos buenos nombres ya están registrados. Por ejemplo, «Psyborg» es un buen nombre, como juego de palabras entre «Psychology» y «Cyborg», pero por supuesto ya existe. También «Q-Bot» es un estupendo nombre, corto y sonoro, que representa a la perfección la combinación entre cuantificador y bot que es nuestro proyecto pero, una vez más, también existe ya.
Muchos otros nombres también han ido y venido, como «Egobot», «Quantum bot», «Introbot», «Innerbot», «MeBot», «BotMe», «adoptAbot» (este último no completamente descartado para un futuro proyecto), aparte de la posibilidad de crear un nombre específico para la tecnología, como por ejemplo «TrueHuman» o, mejor aún, «TruHuman». Incluso pensamos en utilizar un nombre de pila, como por ejemplo «Martín», pero finalmente descartamos esta opción, para poder establecer una clara diferencia entre la tecnología y el bot.
Al igual que les ocurre a los padres en busca de nombre, el problema acaba siendo que, si no lo tienes claro desde el principio, es muy difícil elegir porque ningún nombre te parece suficientemente especial para tu criatura. A medida que avanzaba el proyecto y entrábamos en la fase de documentación, empezaba a ser necesario elegir un nombre definitivo y estábamos a punto de optar por el nombre que menos nos disgustara de los anteriores cuando hoy, realizando tareas de mantenimiento rutinarias, nos hemos encontrado el nombre perfecto y lo más curioso es que no es ni más ni menos que el primer nombre en el que pensamos cuando empezamos a diseñar esta tecnología, tal y como puede leerse en esta antigua entrada de blog. Y el nombre elegido, por tanto es… Mentor, para el que hemos creado el pequeño teaser que podéis ver a continuación:
¿Y por qué pensamos que este es el nombre ideal para nuestro proyecto? Hay varios motivos, pero probablemente el más importante es que pensamos que esta palabra transmite a la perfección el objetivo primordial del chatbot que estamos creando: ayudar al ser humano.
Últimamente, está de moda hablar del «big data», el término que designa el crecimiento exponencial de la información que se ha experimentado en los últimos años, a medida que aumentaban tanto el número de dispositivos (ya no solo ordenadores, sino también pulseras, relojes, bombillas y todos los integrantes, de las internet de la cosas) como el volumen de información que se intercambia. Sin embargo, ¿qué significa este «big data» para el usuario normal? Estos datos tienen, por definición, un volumen tal que su análisis mediante los métodos tradicionales es prácticamente imposible y, para aprovecharlos, suele ser necesario recurrir a técnicas avanzadas, como paquetes de análisis estadístico y sistemas de inteligencia artificial específicamente diseñados para este fin. Incluso grandes empresas, con departamentos específicamente dedicados a analizar esta información, tienen en la actualidad problemas para sacarles partido, así que ¿qué posibilidad tiene un usuario medio de sacar provecho de esta nueva oportunidad?
Curiosamente, estamos llegando a un punto en el que muchos datos sobre nosotros son más accesibles para las empresas que para nosotros. Por ejemplo, el historial de canciones que hemos reproducido en nuestra aplicación de streaming favorita, nuestro historial de movimientos bancarios o las compras que hemos realizado en línea. Aunque podemos consultar estos datos, la interfaz muchas veces no nos permite ir más allá de los últimos días o meses y, además, la información está dispersa en diversas fuentes independientes.
No es extraño que sea así y probablemente aunque tuviéramos estos datos no sabríamos muy bien qué hacer con ellos. También a las empresas les resulta difícil emplear transformar esta información en algo útil, como el momento en el que es más probable que hagamos una compra o los artículos que nos pueden interesar. Por supuesto, sus análisis pueden sernos de utilidad, pero con dos puntualizaciones: una, es posible que descarten conclusiones que se salgan de su campo, pero que nos podrían interesar y, dos, sus intereses tendrán prioridad sobre los nuestros.
Mentor está siendo desarrollado para que cualquier usuario pueda enfrentarse a esta avalancha de información. Nos permite tomar datos de numerosas fuentes y presentarlos de una manera clara y unificada para que podamos tomar mejores decisiones, aparte de servirnos de motivación. A diferencia de otros asistentes, que se centran en el «exterior» y nos ofrecen noticias, productos y servicios, en este caso la prioridad es el «interior», cómo vivimos nuestra vida día a día y lo que podemos hacer para mejorarla. Y para poder manejar tal cantidad de datos y tan diferentes, sin abrumarnos con una interfaz complicada ni limitar nuestras posibilidades, utiliza el lenguaje natural para comunicarse con nosotros, de manera que nuestra experiencia pueda ser tan simple o tan compleja como queramos.
Por el momento y dado lo ambiciosa que es nuestra propuesta, el proyecto está en sus primeras fases y nos estamos concentrando en la recopilación de datos, aunque con una arquitectura modular que facilite su futura ampliación. Por supuesto, esperamos recibir vuestros comentarios y sugerencias, tanto sobre el proyecto como sobre el diseño que, a diferencia del nombre, aún no es definitivo, porque ¿habíamos dicho alguna vez que crear el diseño de un proyecto es como elegir el nombre de un hijo?