En Antakira Software somos firmes partidarios de las metodologías ágiles de programación. Aunque somos conscientes de las posibles ventajas de otros sistemas, para nuestro ciclo de desarrollo, disponer en cuestión de pocos días (o incluso horas) de un prototipo moderadamente funcional, nos ofrece una información crucial sobre los aspectos en que merece la pena centrar el desarrollo, aparte de la motivación adicional que supone ver en un dispositivo que nuestra creación da sus primeros pasos.
 

El verano del código 2013 no ha sido una excepción, a pesar de la complejidad de una idea bastante ambiciosa que está requiriendo que la programación se realice en paralelo para equipos de escritorio y dispositivos móviles. A los pocos días ya disponíamos de una versión, con una funcionalidad ciertamente muy reducida, pero que nos ha animado a pulirla cada vez más.

Sin embargo, dadas las características específicas de nuestro proyecto, se está produciendo últimamente una cierta implosión. Algunas de las primeras funciones las estamos reescribiendo por completo y la documentación que estamos redactando es posiblemente la más completa que hemos creado jamás, motivados por un proyecto en el que la estructura de base define las posibilidades de crecimiento del sistema. Curiosamente, esta reforma del software está haciendo que la estructura sea más similar a la del propio cerebro humano. La memoria del sistema compuesta por recuerdos que se interrelacionan y expanden, la activación de recuerdos en función de la conversación y el uso de una memoria de trabajo son conceptos que la psicología ha desarrollado para explicar el funcionamiento de la mente humana y que, de manera más orgánica que digital, han comenzado a surgir en la que, sin duda, será nuestra aplicación más completa.