Evidentemente, no siempre es posible hacer que coincidan las paradas de los autobuses con los semáforos. No obstante, resulta sorprendente comprobar que con frecuencia hay un semáforo poco antes o poco después de una parada de autobús. ¿Qué ocurre entonces?

-si el semáforo está un poco antes, el autobús se ve obligado a parar cuando el semáforo está en rojo, pero dado que todavía no está en la parada, no puede recoger viajeros. Por tanto, es frecuente que deba detenerse delante del semáforo, avanzar unos metros para volver a detenerse en la parada, con la ralentización del tráfico que dicha doble parada supone.

-si el semáforo está un poco después, resulta frustrante para los viajeros que, si llegan un poco tarde a la parada, no pueden montarse en el autobús, a pesar de que el autobús esté muy cerca de ella. Con frecuencia, depende de la voluntad del conductor para seguir las normas que le obligan a no abrir las puertas fuera de las paradas.

Si parada y semáforo coinciden, se optimiza el uso del tiempo y los posibles viajeros tienen algo más de tiempo para llegar a la parada, es decir, beneficios para todos.