Si hay algo que haga falta actualmente en la sociedad, probablemente sea una nueva religión. Las religiones han acompañado al hombre desde que es civilizado, si no también antes, ya que cumplen a una serie de necesidades que no encuentran respuesta en otros aspectos de la vida.

El problema es que la mayoría de las religiones imponen limitaciones al ser humano que ya no tienen razón de ser. Los avances en todos los campos, tanto sociales como tecnológicos y hasta filosóficas han hecho que muchas religiones pierdan su razón de ser. Sería necesario recoger los aspectos positivos de las religiones y aglutinarlos en un nuevo sistema religioso adaptado al hombre moderno.

La mayoría de las religiones coinciden en una serie de pilares, que efectivamente señalan costumbres que se podrían considerar espiritualmente o mentalmente higiénicas o sanas. Por ejemplo:

1. El agradecimiento.

La bendición de la mesa se ha trivializado y se ha convertido en una obligación religiosa, cuando no ha desaparecido completamente. No obstante, es cierto que dar gracias de lo que se tiene y de la gente que nos rodea es un acto positivo que nos hace sentir mejor.

2. El recogimiento.

Tanto si se denomina oración o meditación, la concentración de la consciencia en el interior es una práctica positiva que permite afrontar la realidad de manera más clara. No obstante, se trata de una práctica que es necesario enseñar a desarrollar para que no se convierta en un rato de aburrimiento obligado.

3. Los acontecimientos sociales.

El nacimiento de un nuevo miembro de la comunidad, su mayoría de edad o su enlace con un ser querido son acontecimientos que es hermoso compartir con los demás. No obstantes, los rituales podrían dotarse de una mayor significación respecto a valores más avanzados.

4. La relación con los demás.

Desear el bien de otra persona, tanto si se trata de un ser querido como de un desconocido, es una conducta positiva que, tal vez, resulta más beneficiosa para el emisor de dichos deseos que para el receptor. Con frecuencia olvidamos lo que queremos a la gente que nos rodea y este tipo de rituales nos permiten recordarlo sin tener que perderlos. No obstante, es preciso no convertir esta conducta en un acto mecánico.

En la base de todo esto, deben estar unos valores que, aunque no han cambiado apenas en su esencia, sí han cambiado en su expresión. Dado que las religiones se centran con frecuencia en las expresiones de los valores que en los valores propiamente dichos, muchas de estos consejos han perdido su sentido.

Por último, una nueva religión tendría que tener multitud de lecturas. Para triunfar, una religión no puede estar dirigida exclusivamente a un perfil. Una religión debe ofrecer historias que los niños puedan comprender, consejos que la gente normal pueda aplicar y misterios en los que los eruditos puedan profundizar.

Tal vez, y esto sería realmente una novedad, haya llegado el momento de diseñar científicamente una religión, crearla en un laboratorio y ensayarla hasta que este lista para difundirla y conseguir que la sociedad quede libre de las trabas de religiones que han quedado obsoletas y tienen más de expresión artística que de realidad.

Lo cual, por cierto, también sería un argumento curioso para un libro o una película…